
por laberintos sórdidos
presa en la cerrazón
exhalo vehemente holocausto,
abrazo esperanzas gélidas y
sinfín de arritmias taciturnas.
Sola en mí soledad te pienso.
Me sorprende el alba con sus trinos
inmersa en intrínseca obsesión.
Qué cielos esculpes,
qué vientos surcas...
¡NUBE PERDIDA!
Entretanto, túnel apocalíptico
penetra mis sentidos.
Inverosímil despojo de natura
génesis de mí tribulación.
Anaconstela
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