
Viajero, tú que puedes
andar por esos andares
por los que yo no puedo,
házme un favor te lo ruego.
Visita la Madre Patria… España,
date una vuelta por Barcelona
y de sus exóticas playas
trae un puñado de arena.
Corre, ve, vuela a Madrid
de allí, arranca un rayo a su sol
y deposítale en un alhajero de seda
para que escapar no pueda.
Dirígete al noroeste de la
capital española y frente al
Manzanares,
encontrarás un pueblo llamado:
“Torrelodones”
Busca “Los Peñascales”
cuando le tengas ubicado,
detente en la calle de Espino y
observa la casa más bella.
¿Sabes? esa, sí, a esa misma
tómale una fotografía
que no se te vele, no, pues
de decepción moriría.
Hurta de madrugada un haz a la luna
aborda tu avión y eleva el vuelo,
escala por favor te lo pido y
roba tantos como luceros puedas.
Seguro, entre ellos viene
ese que tanto anhelo,
sí, ese que al alba contemplo,
que es humano, pero también
destello de sol, de luna y lucero.
Tú, incansable viajero, sabes a
quien me refiero…
andar por esos andares
por los que yo no puedo,
házme un favor te lo ruego.
Visita la Madre Patria… España,
date una vuelta por Barcelona
y de sus exóticas playas
trae un puñado de arena.
Corre, ve, vuela a Madrid
de allí, arranca un rayo a su sol
y deposítale en un alhajero de seda
para que escapar no pueda.
Dirígete al noroeste de la
capital española y frente al
Manzanares,
encontrarás un pueblo llamado:
“Torrelodones”
Busca “Los Peñascales”
cuando le tengas ubicado,
detente en la calle de Espino y
observa la casa más bella.
¿Sabes? esa, sí, a esa misma
tómale una fotografía
que no se te vele, no, pues
de decepción moriría.
Hurta de madrugada un haz a la luna
aborda tu avión y eleva el vuelo,
escala por favor te lo pido y
roba tantos como luceros puedas.
Seguro, entre ellos viene
ese que tanto anhelo,
sí, ese que al alba contemplo,
que es humano, pero también
destello de sol, de luna y lucero.
Tú, incansable viajero, sabes a
quien me refiero…
Enero 2004.
Anaconstela.
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