sábado, 19 de septiembre de 2009

MÉXICO, 19 DE SEPTIEMBRE DE 1985. REEDITADO.


Cuando los relojes marcaban las
07.19 horas, México, disponiéndose
a comenzar su jornada habitual
nunca imaginó la sorpresa que
le deparaba esa mañana
sacudiéndole un terremoto de
8.1 grados, en la escala de Richter,
afectando a muchos estados de la
república y principalmente al
Distrito Federal.
Imposible pasar inadvertido este
trágico suceso que enlutó a miles
de familias y al país entero,
derribando muchos edificios,
sobre todo en su Centro Histórico.
Datos precisos de la
Comisión Metropolitana de Emergencia
del Distrito Federal, señalaron qué
2,831 edificaciones habían sufrido
daños estructurales de algún tipo,
entre ellos, muchos hospitales.
El 31 por ciento, había quedado
en ruinas, es decir, 880 edificios.
Este sismo, generó un maremoto,
siendo el primero que se ha registrado
y observado científicamente en México.
El fenómeno, se conoce técnicamente como
“TSUNAMI” y se proyectó en las playas de
Lázaro Cárdenas, Michoacán.

Tristemente los que fuimos testigos
de estos hechos, lamentamos
profundamente las vidas que cobró y
les recordamos con cariño especial,
en su vigésimo cuarto aniversario.
PLAZA DE LA SOLIDARIDAD, se llama hoy
lo que fuera el legendario HOTEL REGIS,
a un costado de la Alameda Central.
La ayuda de países extranjeros
del orbe, hermanó de inmediato.
Al día siguiente, 20 de septiembre,
hubo una réplica por la noche,
ocasionando más derrumbes e
interrumpiendo la remoción
de escombros.
Cariño especial para los
sobrevivientes de tan
lamentable tragedia y
paz eterna a sus víctimas.

Anaconstela.
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lunes, 14 de septiembre de 2009

ANIVERSARIO CXCIX DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO. REEDITADO.




Hoy, 15 de septiembre, los mexicanos celebramos el “Día del Grito de Independencia”, (conmemorándose ésta, el día 16) Como hija orgullosa de esta tierra quiero rendirle homenaje a manera muy personal, recordando breves FRAGMENTOS de poemas, sólo algunos, de entre tantos destacados poetas mexicanos, que cantaron para ella.



JUAN DE DIOS PEZA.
(Defeño.- 1852-1910)
“A México”.

“En esa tierra encantada
que esconde en perpetuo Abril.
Las lágrimas de Boabdil
en las rejas de Granada;
Donde el ave enamorada
repite entre los vergeles
el canto de los gomeles
y cuelga su frágil nido
del minarete prendido
entre ojivas y caireles...”

MANUEL ACUÑA.
(Coahuilense.- 1849-1873)
“A la Patria”.

“Ante el recuerdo bendito
de aquella noche sagrada
en que la patria aherrojada
rompió al fin su esclavitud
ante la dulce memoria
de aquella hora y de aquel día,
yo siento que en el alma mía
canta algo como un laúd...”

RICARDO LÓPEZ MÉNDEZ.
(Yucateco.- 1903-1989)
“El Credo Mexicano”.

“México, creo en ti,
como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía,
y sin embargo ríes demasiado,
acaso porque sabes que la risa
es la envoltura de un dolor callado.”

“México, creo en ti,
sin que te represente en una forma
porque te llevo dentro, sin que sepa
lo que tú eres en mí; pero presiento
que mucho te pareces a mí alma,
que sé que existe, pero no la veo…”.

RAMÓN LÓPEZ VELARDE.
(Zacatecano.- 1888-1921)
“Suave Patria”.

Segundo acto:

“Suave Patria: tú vales por el río
de las virtudes de tu mujerío.
Tus hijas atraviesan como hadas,
destilando un invisible alcohol
vestidas con las redes de tu sol,
cruzan como botellas alambradas.

Suave patria: te amo no cual mito,
sino por tu verdad de pan bendito,
como a niña que asoma por la reja
con la blusa corrida hasta la oreja
y la falda bajada hasta el huesito.
Inaccesible al dolor deshonor, floreces;
creeré en ti mientras una mexicana
en su tápalo lleve los dobleces
de la tienda, a las seis de la mañana,
y al estrenar su lujo quede lleno
el país, del aroma del estreno.
Como la sota moza, Patria mía,
en piso de metal vives al día,
de milagro, como la lotería…”

MANUEL JOSÉ OTHÓN.
(Potosino.- 1858-1906)
“A Través de la Lluvia”.

“…Se escapan del ardiente
fogón de los jacales
penachos criniformes
de cándido algodón,
que luego desmenuzan
los vientos boreales,
prendiéndolos al pico
más alto del peñón.

Agita gravemente
sobre la verde falda
sus cien robustos brazos
el índico nopal,
que siente coronarse
sus pencas de esmeralda
por tunas cremesinas
de grana y de coral…”

Anaconstela.
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Fue publicado el 15 de septiembre de 2005, en su CXCV ANIVERSARIO.
Bajo registro del Instituto Nacional de los Derechos de Autor. México.
Registrar es un deber para resguardar la autoría y evitar el plagio.










domingo, 6 de septiembre de 2009

SINTAXIS.


Mis labios encuentran la calma
en el embrujo de tus besos.
Mi piel sacia su deseo en el
remanso de tu fragancia.
Mi voz arroja desvaríos.
De tus ojos asoma en
sangre la letra,
sintaxis vehemente.
Mis máximas,
surgidas de nuestra cadencia,
frases célebres para la posteridad.
Los 'te quiero' y los 'te amo'
vibran insensatos en el
diario de mí ocaso.
Te necesito en cada
carcajada que vomitan
las manecillas del reloj.
Al despuntar el alba.
En cada puesta de sol.
En el resurgir del arco iris.
En la penumbra de mí soledad...
Tus brazos, dogal de mis fracasos
acunan esperanzas.
Y en el arrabal de mis sinsabores,
basta una mirada tuya
para convertirlo
en crisol de mí resurrección.


Anaconstela.
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lunes, 24 de agosto de 2009

SABERLO QUISIERA.


Mi andar de gacela,
convirtiose en pasos lentos
por lóbregos senderos
antaño bordados de luz.
Luna, sol, mar y estrellas,
me preguntan qué ha sido de ti,
no he podido contestarles.
¡Saberlo quisiera!
Mi alma trémula, aún,
intenta desafiar tan
intrincado sigilo.

Anaconstela.
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lunes, 17 de agosto de 2009

LETARGO.



Pernocto en la cima
del verde mar de tus pupilas y
en el parpadeo inquieto de tu
vistazo,
deslizo hasta involucrarme
en la profundidad
de tus más íntimos anhelos.
Me enredo en tus pestañas y
al llegar el alba, abandono tu mirada
para posarme en tu piel dorada,
recinto sagrado donde absorbo néctares
para calmar mis sedientos labios.
La fortaleza de tus brazos
y la ternura de tu alma,
libido, donde suavemente escalo
inquiriendo la ambrosía oferente de tu boca.
Saciados mis deseos, en letargo caigo
aguardando el ocaso
para volver a pernoctar, en la cima
del verde mar de tus pupilas.
(2004)


Anaconstela.
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sábado, 8 de agosto de 2009

BALANZA.



Permite a mis ojos penetrar tu mirada
para poder deshojar la ternura que advierten.
Permite a mí corazón la breva de
sentir el latir del tuyo para saberlo
mío, no ajeno, ni compartido.
Permite a tus manos, se extiendan hasta
alcanzar las mías en la distancia.
No prohíbas a tus labios el beso de ocarina
que ofrece al contacto con los míos,
ni reprimas suspiros por aciagos
equívocos.
Si transiges a mis preces
comprenderás entonces qué,
la cosecha ha sido favorable y beberemos
el néctar de la vid y cantaremos ¡Aleluya!
porque a la balanza, equilibró, la
Justicia Divina.
(2006)
Anaconstela.
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sábado, 1 de agosto de 2009

CONTINUIDAD.



A medida que el tiempo transcurría
se pronunciaban mis interrogantes
inmersa en el esmeril que rayaba
mis dudas,
mas no al diamante que extravié
sin entender el por qué,
simplemente así, sin un adiós se fue.
Cuentan que lo vieron en la
quema de ‘ninots’ en las
Fallas de San José.
Aseguran que buceaba en los poemas
de Huidobro.
Visité una y otra vez
los sitios por donde imaginé, transitaba,
sin acertar con su paradero.
Avanzada una madrugada,
me topé con la punta del iceberg
en una vereda…
‘Estación de Acacias’
desde ese entonces suelo frecuentarlo
admirando como antaño,
su talento, su sencillez, su humildad y cuantas
más virtudes posee, con el mismo afecto y respeto
que guardo a tan especial personaje
de lo humano y de las letras.


Anaconstela.
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